Un soplo de la infinidad de cosas que me pasan por la cabeza. Un rincón de mi universo.
viernes, 25 de mayo de 2012
Extraños sin motivo aparente
Y hoy te escribo esto porque es uno de esos días que solo veo puntos de color tras mis ojos nublados. Uno de esos días que mis lágrimas hacen invisibles las razones por las que sonreir, todas estas parece que se fueron contigo. Es uno de esos días que lleno mi cama de cenizas al no poder llenarla con nosotros siendo uno. Un día de esos que la simple idea de envejecer sin rozar tu piel cada noche la mia, me podruce pesadillas y ganas de acabar con algo que me cuesta aceptar como vida desde que no estás. Juro que me esfumaria con el humo del cigarro para arroparte cada amanecer de invierno. Dejamos de existir en el momento que nos hicimos dos, y tú siempre fuiste uno. Hoy es uno de esos días que mis latidos contradicen a mi alma, que no miento si te digo que de mi corazón solo queda el esqueleto.
¿Sabes? Se me escapó el miedo a pasear por callejuelas oscuras y abandonadas de vida, a dormir en lugares sin luz y a quedarme a solas con otros brazos. No temo a nada ni nadie, porque no puedo perder ya algo que me hizo salir de las sombras y que se fugó con ellas.
Sigo siendo la niña que conociste un día de verano, la misma mas siete años y una capa infinita de hielo. Porque pasé de habitar en un bosque a quemarlo con fuego, posteriormente congelado y ahora... a no tener corazón en la oscuridad.
Sé que no encontraría jamás al chico del que me enamoré. Sé que sin parar el tiempo, nunca tendría vida suficiente para decirte todo lo que fuiste. Y sé que nos volveremos a ver, siendo otro tú y otra yo.Pero quien sabe, quizá esos dos se encuentren en el mismo latido y en la misma mirada en la que todas las vidas anteriores se han enamorado.
Negro Mar
¿Dónde está tu pelo? Que las yemas de mis dedos lo echan de menos.
¿Hacía donde van tus pasos que se llevan mi vida?
Dejaste todo en llamas y marchaste sin resurgir las cenizas.
Esquivas mis miradas que se pudren en la luna,
y sube la marea si la lleno de recuerdos.
Se funden mis látidos al compás de tus adiós, marcando el ritmo va sangrando mi razón.
El colchón flota sobre deseos que aun tenemos, pero ya es invierno, y el sol no recuerda lo que vió.
Sumergida en tus besos padecidí bajo las olas de las horas que pasamos a solas.
El único faro que me guiaba se fundió hace tiempo, pasan lentos los segundos en esta angustía con sabor a sal.
Solo escucho a la muerte que aún no sabe si dejarse llevar, mis latidos invisibles le hacen pasear hacía el manjar que ya a nadie le podrá saciar.
Deambulo por el mar y confundo las estrellas con su brillo.
Sácame que me ahoga esta saga de lágrimas y me hiela la inocencia que pisamos con la suela del tiempo que ya perdimos.
Seca mi vida gris y mójala de vida, que ya no quiero habitar mas este negro mar de dudas.
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